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VENUS Y LA ESTÉTICAUna de las posibles ventajas producida por el aislamiento del covit 19 y la consiguiente alteración de las rutinas, es dedicarle tiempo a algunos intereses siempre postergados por las urgencias cotidianas.

 En mi caso, seguir las clases de Introducción a la Estética que semanalmente dictó el Dr. Enrique Dussel en la UNAM. Su brillante capacidad para transmitir de manera didáctica temas por demás complejos me llevó a algunas reflexiones astrológicas.

El criterio de Kant y especialmente de Hegel, quien afirma en sus Lecciones de Estética que la belleza de la forma se presenta sucesivamente como: regularidad, simetría y armonía. La belleza es la idea de lo bello captada por el ser humano mediante la visión y el oído. Afirma que el tacto, el olfato y el gusto nada tiene que ver con la estética. Una concepción meramente intelectual, cuya referencia paradigmática será el arte de la Grecia clásica.

En la crítica que Dussel realiza hacia esa concepción que se constituye como una mirada universal y eurocéntrica, propone -al igual que Katya Mandoki- una apertura para sacar la estética de la exclusiva reflexión sobre las denominadas bellas artes y sus lugares aislados de expresión -museos y salas de conciertos- hacia un campo mayor.

En este escenario ampliado se incluyen otras manifestaciones complejas de la vida social, por ejemplo: la forma de vivir, el lenguaje, el atuendo, la comida, la manera de recordar a los muertos, de rendir culto a las deidades, las danzas y las músicas tradicionales, las fiestas populares.

VENUS Y LA ESTÉTICAReducir la estética a “lo bello” o “al arte” es confinar la vasta experiencia de la sensibilidad humana a campos restringidos -propios del “ser espiritual”- perpetuando la concepción dualista de cuerpo y alma.

Traslando los asuntos estéticos a la Astrología, aparece de inmediato las funciones atribuidas a Venus, que como aprendimos, es el planeta de la belleza y la armonía.

hora bien, Venus rige dos signos: Libra y Tauro.

En Libra se exalta Saturno, sumando un criterio de justa medida, de proporción, de preceptiva delimitando lo correcto que se incluye, de aquello que queda fuera por no cumplir con las normas establecidas.

Las concepciones estética de Kant y de Hegel -intelectuales y nada sensoriales- se adecuan perfectamente a este domicilio de Venus en un signo de Aire.

En Tauro se exalta la Luna, adicionando vivencias como la reminiscencia del sabor, el perfume, el tacto, la transmisión de saberes colectivos, el sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Las propuestas de Mandoki y Dussel sintonizan claramente con Venus en su domicilio de Tierra, incorporando la corporalidad y la memoria de las tradiciones en la experiencia estética.

Dos concepciones diferentes pero no obligatoriamente excluyentes. El Romanticismo fue un movimiento cultural de fines del siglo XVIII que dio forma culta a contenidos tradicionales y populares.

Posiblemente los ideales románticos (supremacía de los sentimientos sobre la racionalidad, la búsqueda de lo sublime, la creatividad, la imaginación, la cercanía con el mundo onírico), puede asemejarse al anhelo de Venus en Piscis, el signo de su exaltación.

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